
Es posible que personas vengan a la iglesia agobiadas, tristes, indiferentes, desconfiadas, altivas o simplemente derrotadas… estas actitudes sólo pueden cambiar cuando el ujier, con la presencia de Dios, obsequia sonrisas y una franca amabilidad acompañada de un saludo cargado de amor.
Una gran virtud que nuestro Señor Jesucristo nos mostró y enseño mientras anduvo entre nosotros, fue el deseo de servir en vez de ser servido.
El ministerio de ujieres funciona con este mismo sentir. Este ministerio es solamente para individuos que tengan un espíritu de servicio como el del Señor.
Es nuestro deseo que la membresía y los visitantes sientan el calor y el amor de Cristo reinando entre nosotros.
DIRECTOR:
Juventino Torres |